Su práctica se extiende por toda la geografía perdicera. Las características de nuestra perdiz roja: su belleza y valentía, su nobleza para convivir con el cazador una vez amansada, de carácter poco sociable y muy territorial, sobre todo en la época de separación de los bandos, son las cualidades que apasionan a los reclamistas, convirtiéndose esta modalidad de caza en una autentica vocación. El lance entre el reclamo y las perdices salvajes es un acontecimiento natural de extraordinaria belleza. Las vivencias y la contemplación de la naturaleza desde la tronera son inexplicables.
La gran protagonista de esta modalidad de caza es la perdiz roja española, (Alectoris rufa) convertida en la reina por excelencia de la caza menor, es una pieza cinegética muy apreciada por los aficionados al deporte de la caza, su vuelo es muy rápido y potente, es muy esquiva, seductora por su colorido y apasionante para los cazadores de reclamo por su bravura y gallardía. En la actualidad, el cazador de reclamo no necesita coger perdices salvajes para utilizarlas como reclamo. Existen granjas
